Tiempo en lingotes

Tiempo en lingotes
Tiempo en lingotes

Muy a menudo hemos oído esa expresión que dice “El tiempo es oro”, pero ¿de cuántos quilates?  

El tiempo es un bien muy útil a la vez que escaso y, como todo bien con estas características, se puede comerciar con él e incluso usar como moneda de cambio.  

Vendemos nuestro tiempo a las empresas a cambio de un sueldo, y ese dinero nos sirve para comprar bienes. Por la propiedad transitiva, podríamos decir que adquirimos bienes a cambio de nuestro tiempo.  

Teniendo esto presente, puede que adoptemos una perspectiva diferente sobre el valor de las cosas. 

«Hace un siglo, un par de medias costaba 25 centavos. Evidentemente, el sueldo medio de la hora en aquella época era de 14,8 centavos, por lo que el coste real de un par de medias en 1900 era de 1 hora y 41 minutos de trabajo para el estadounidense medio. (…) Hoy en día las medias cuestan unos 4 dólares, pero el salario medio estadounidense supera los 13 dólares la hora. En consecuencia, un par de medias le costará al trabajador medio apenas 18 minutos de tiempo».

Charles Wheelan – La economía al desnudo

Pongamos que queremos comprar un televisor. ¿Cuánto de nuestro tiempo pagaremos por él?  

Si nuestro sueldo es de 15.000€/año, para una jornada completa, podríamos decir que, de media, nos pagan poco más de 7€/hora, si nuestro presupuesto para una tele es de 600€, entonces podremos decir que habremos de pagar por ella algo más de dos semanas.  

Escena de la película ‘In Time’ (2011)

Pero eso no es todo. Es posible que comprar un televisor nos salga mucho más caro que dos semanas, pues nos sigue robando tiempo después de comprarla; no solo por el incremento de la factura de la luz, sino por el coste de oportunidad de lo que podemos estar haciendo en lugar de ver la televisión. 

El hecho de que nuestro oro sea limitado hace que tengamos que escoger cada día a qué lo dedicamos. Cada día se nos conceden 24 horas, como si fuese una paga que nos dan nuestros padres, y tenemos el poder y la responsabilidad de decidir qué hacer con ello. La diferencia está en que, hagamos buen o mal uso de esas pepitas, el contador se queda a 0 cuando acaba el día. Y vuelve a comenzar en 24 al siguiente.

Igual que una paga, querríamos tener más para comprar cosas más caras, pero como no es posible, decidimos ahorrar. Dejamos de gastar ahora, para comprar algo mejor más adelante.  

Con respecto al tiempo no nos es posible guardar algunas horas de hoy para mañana, pero sí que podemos ahorrar tiempo. Continuamente se inventan cosas nuevas para economizar cada minuto, y si eres una persona atareada, a menudo buscas la forma de que todo lo que quieres hacer quepa en tu jornada.  

Intentamos sacar más partido a nuestras horas cuando, por ejemplo, escuchamos un audiolibro mientras conducimos, cuando practicamos inglés a la vez que hacemos las tareas de casa, o incluso cuando contestamos emails desde el retrete. 

«Tal como explican los funcionarios de la Reserva Federal de Dallas: “Ganar dinero cuesta tiempo, así que cuando compramos, en realidad estamos gastando tiempo. El coste real de la vida no se mide en dólares y céntimos, sino en las horas y minutos que tenemos que trabajar para vivir”».

 Charles Wheelan – La economía al desnudo

Pero por mucho tiempo que ahorremos, no podremos guardarlo en una hucha para el día siguiente. ¿Cómo conseguimos entonces más tiempo en el futuro? Pues igual que cuando recibimos dinero hoy y queremos que genere más dinero en el futuro: invirtiéndolo.  

Cuando invertimos tiempo en estudiar, por ejemplo, buscamos conseguir a largo plazo un trabajo mejor remunerado. Así habremos cambiado nuestro pico por una excavadora en nuestra mina de tiempo. Nuestros días de trabajo nos darán más rendimiento y nos quedarán más periodos libres para repartir entre lo que más nos guste.  

«Dominar el tiempo te permite disponer de más tiempo para hacer las cosas que para ti tienen más significado. El dominio del tiempo conduce al dominio de la vida. Adminístralo bien. Y recuerda que es un recurso no renovable».

Robin S. Sharma – El monje que vendió su Ferrari

Y cuando cada una de nuestras horas nos genera un mayor rendimiento, también las valoramos más. Cuanto más pesado es nuestro lingote mayor será su tasación.  

Si decidimos contratar a alguien que limpie nuestra casa en lugar de hacerlo nosotros, es porque nos reportará más beneficio dedicar ese tiempo a otra cosa.  

Si una persona tiene mucho dinero decimos que es rica, pero lo es también porque posee tiempo. Cuando una persona tiene dinero, puede “comprar” tiempo, contratando a otros para hacer sus tareas; pero si a una persona le sobra el tiempo, también puede generar más dinero. Sin tiempo para trabajar no podemos conseguir un sueldo, si no disponemos de tiempo para ir caminando, debemos gastar en un billete de tren o bus. El tiempo, igual que un metal precioso, cuanto más se posee más posibilidades se nos ofrecen.  

El tiempo también es un recurso muy valioso para las empresas. Cómo lo gestionan puede marcar la diferencia entre obtener beneficios o no.

Controlar cada lingote es algo crucial, sobre todo en negocios donde los márgenes de beneficio son muy ajustados, pues deben compensar el bajo margen con un alto volumen de ventas. 
 
Si eres capaz de fabricar el doble, o atender dos veces más clientes en el mismo periodo, podrás duplicar tus ingresos. Pero el beneficio crecerá en mayor proporción incluso, ya que tus costes no se incrementan de la misma manera. Si tienes un empleado, contratar a un segundo no reportará el doble de gasto, ya que sigues consumiendo la misma electricidad, por ejemplo, teniendo el local abierto.

Si no eres capaz de fabricar lo suficiente para atender a tu demanda, perderás clientes. Si no reduces el tiempo para dar un servicio perderás cuota de mercado. Quizás haya consumidores que están dispuestos a esperar 20 minutos a ser atendidos, pero habrá otros que no querrán ni esperar 15. Los que valoren más su tiempo que tu servicio se irán.

Llegados a este punto ya podrás deducir, por ejemplo, que cuando haces cola para adquirir algo, aunque sea “gratis”, no carece totalmente de coste para ti; ya que estás intercambiando tu polvo dorado por eso que vas a obtener. Lo que debes discernir es si el valor de ese producto es mayor al valor de tu tiempo de espera. 

«Si al alquilar un apartamento o al reservar la habitación de un hotel pagas una suma superior para evitar una zona ruidosa, de forma implícita le has asignado un valor a la paz y la tranquilidad. Si decides esperar al autobús en lugar de parar un taxi, estás implícitamente atribuyendo un determinado valor a tu tiempo».

Tim Harford – El economista camuflado

Una entidad que tiene presente la importancia de los tiempos tendrá ventaja sobre otras que no lo hagan. Una organización que no controla sus lingotes no es muy diferente de aquella que no controla su efectivo. Un ejecutivo que no hace buen uso del tiempo de sus empleados es tan perjudicial como aquel que hace malas inversiones con el dinero de la empresa.  

pocoyoworld.wikia.com

Si, por ejemplo, contratas a un jefe de sección por 25.000€/año y la mitad de cada turno tiene que ponerse a cobrar en la caja, entonces tienes al cajero más caro del mundo. Y no solo por lo que cobra por hora, sino porque está dejando de lado otras tareas que aportarían mucho más valor a la compañía. Si esto pasa en tu negocio, o te falta un cajero, o te sobra un responsable. En cualquiera de los dos casos, estás haciendo una mala inversión de tu personal.

Sería como comprarse una tele con tecnología 4K y acabar viendo el fútbol en el móvil porque tus hijos están usando las 65 pulgadas para ver Pocoyó. 

Así que, ahora que conoces un poco más el valor del tiempo, decide cómo lo vas a invertir para sacarle el mayor partido. Y, parafraseando a Gandalf, escoge bien qué vas a hacer con el tiempo que se te ha dado. 

Taylor Sastre.  

Loading

Mostrar 1 comentario

1 comentario

Responder a Anónimo Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *