Relaciones amorales

Relaciones amorales
Relaciones amorales

Encontrar trabajo es como encontrar el amor. Y una relación amorosa es muy parecida a una relación laboral. 

De hecho, si lo pensamos un poco, incluso la forma en la que surgen es muy parecida. Es posible que un amigo o familiar hable bien de ti y te recomiende, o puede que a través de las redes sociales te contacten. A veces sin buscarlo, y otras, conectándote cada día para ver qué hay en el mercado.  

Podríamos equiparar nuestro Currículum a un perfil en una web de citas donde nos describimos a nosotros mismos y lo que buscamos. Y en ambas ocasiones, tienes que saber venderte. Así que es muy importante lo que pones y cómo lo pones. Tómate tu tiempo para cubrirlo adecuadamente. Incluso puedes enseñárselo a algún amigo o familiar para que te digan su opinión.

La intención del CV o perfil es conseguirnos una cita, es decir, una entrevista. 
A veces hará falta un empujoncito con una carta de presentación, que hará que la persona que la lea se interese por saber más de ti.   
 
«Hola, me identifico con lo que dices que buscas en una persona. Creo que podríamos congeniar muy bien.»

Es importante en un primer mensaje no dar por sentado el rechazo. «Sé que no me vas a responder, pero…», «Sé que no tengo experiencia, pero…». No debe sonar a «Por favor, por favor, dame una oportunidad…»   
 
A las empresas les gusta percibir tu confianza y no la desesperación.  
 
Y es común que a veces te lleguen ofertas laborales cuando ni las estabas buscando, y sin embargo cuando sí te interesa, no encuentras.  
 
Por otro lado, sentir que te rechazan puede ser muy frustrante y quizás te lleve al desánimo e incluso a cuestionar tu propia valía.  Pero no desesperes, si te rechazan, es que no era para ti.  

Las relaciones pueden ser a largo plazo (contrato indefinido) o solo por un tiempo (contrato temporal). Quizás tengamos varias relaciones cortas antes de encontrar la que realmente queremos a largo plazo, y quizás estemos en un momento de nuestra vida en el que no nos interesa atarnos a una sola empresa por el momento.  

El caso es que de todas esas relaciones aprenderemos algo y nuestras habilidades crecerán y nos prepararán para luego afrontar mejor esa relación duradera. Así, cuando encontremos esa empresa que nos enamora para siempre, estaremos más seguros de que estamos hechos el uno para el otro. Pues a veces las experiencias nos sirven, sobre todo, para saber lo que no queremos de una relación laboral.  

Aunque pienses que la experiencia en un sector no vale para trabajar en otro, no es cierto. Cualquier vivencia que tengas te prepara para el mundo laboral. Si has trabajado de cara al cliente, ya sea en una peluquería, en una tienda de ropa, o incluso vendiendo entradas para pagarte el viaje de fin de curso, eso cuenta. Si haces deporte y juegas al baloncesto, por ejemplo, ya sabes lo que es el esfuerzo y formar parte de un equipo. Y si has trabajado en hostelería ya sabes lo que es tratar con clientes conflictivos, hacer horas extra, labores de reposición, manipulación de alimentos y gestión del estrés, entre otros. 

«Pensemos en la institución del matrimonio en este país; casi la mitad de esas asociaciones, que podríamos definir como organizaciones, fracasan. (…) Todo el mundo le echa la culpa siempre al dinero porque es algo tangible, a lo que se pueden agarrar. Pero la raíz de estos problemas es siempre la pobreza de las relaciones.»

(James C. Hunter – La paradoja)

Y cuando por fin encontramos esa empresa a la que decir «Sí quiero», ¿es para toda la vida? Pues con suerte sí, y seguimos amando nuestro trabajo después de muchos años; aunque puede ocurrir lo contrario.  

Como todas las relaciones, una relación laboral puede deteriorarse. Con el pasar de los años, de repente, te das cuenta de que ya no eres feliz. ¿A qué se debe? -te preguntas-. ¿He cambiado yo? ¿Ha cambiado la empresa?

Si no somos felices en el trabajo debemos hacer una pequeña reflexión sobre si estamos en una relación laboral tóxica. Cuando sientes que no te apoyan, no hay confianza, te faltan al respeto, sientes que siempre tienes que ceder y te da miedo decir no a alguna petición, etc. Éstas, entre otras, pueden ser algunas banderas rojas que deberían hacerte reflexionar sobre la clase de relación laboral en la que estás.  
Cuanto más larga ha sido la relación, más difícil nos resulta darnos cuenta de que debemos cambiar, y salir de ello tampoco es fácil, sobre todo si tienes hijos o una hipoteca. 

Pero tienes que ser valiente y quitarte ese pensamiento de que no podrás encontrar algo mejor. Siempre se puede mejorar, sobre todo cuando el punto de partida es la infelicidad.  

Ten presente siempre que no debes perderte a ti mismo. Y si crees que no estás hecho para esa clase de relaciones, reinvéntate. La opción de ser autónomo está ahí, quizás eso te haga más feliz.  

En definitiva, si estás buscando una nueva relación laboral no olvides que debes darte valor, y sobre todo, ser fiel a ti mismo. De nada sirve fingir ser diferente en una entrevista, porque a largo plazo la relación no tendrá futuro. Si la empresa y tú estáis hechos el uno para el otro, funcionará.  

Mi consejo para que la relación sea estable y duradera es que busques una empresa que sea comunicativa, y con la que compartas valores.  

Y sobre todo, no tengas miedo a enamorarte varias veces. Empieza cada relación con ilusión como si fuese la definitiva. Aunque finalmente no lo sea habrás aprendido algo. Quiere y déjate querer. Te animo a que te enamores de tu próxima empresa.  

Taylor Sastre.

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5 comentarios

  1. Cada persona actua de forma diferente algunos lloran gritan o patalean puertas otras sin embargo aprenden de sus experiencias y la plasman en un blog
    Me encanta 😊

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