Sobre Taylor

Para quién es este blog:

  • Para estudiantes que saben mucho de la teoría de empresas y economía, pero muy poco de la práctica.  
  • Para empresarios que no tienen idea de la teoría de una empresa pero sí mucho de la práctica.  
  • Para trabajadores de grandes compañías que sienten continuamente que las acciones de la empresa son confusas.  
  • Para trabajadores de pequeñas y medianas empresas, para que vean que cada cosa que hacemos en nuestro trabajo repercute y mucho a nuestra organización.  
  • Para personas que gestionan personas, para que sean conscientes de la importancia de sus actuaciones.
  • Para emprendedores hambrientos de cualquier conocimiento que pueda ayudarles a emprender.  
  • Para cualquiera que tenga curiosidad y quiera disfrutar de una visión diferente de las empresas.  

Cómo surgió la idea de este blog:

A la vez que estudiaba Administración de Empresas tuve diversos empleos. Creí que esa experiencia no me serviría para trabajar en mi carrera, pero luego me di cuenta de que, en definitiva, todas son empresas. Y lo cierto es que trabajar a la vez que estudiaba me dio la oportunidad de ir viendo en la práctica todos los conceptos que aprendía.
 
En la facultad frecuentemente se habla de ‘La Empresa’ como un ente lejano, a veces abstracto y a menudo representado como una gran fábrica, con cadenas de montaje y mucho personal. Sin embargo, en España el 99% de las empresas son PYMES. Así que mi sensación fue, que estar trabajando me daba una visión más realista de cómo aplicar mis conocimientos, y quizás eso me diese cierta ventaja con respecto a mis compañeros que se iban graduando mientras yo seguía haciendo malabares entre estudio y trabajo.  

Después de terminar la carrera, tuve una entrevista con una gran empresa. Y en una actividad dinámica con cuatro candidatos más, nos tocó simular una junta directiva dónde debíamos decidir qué cinco temas tratar en la reunión y cuáles aplazar, de una lista que nos fue dada.  

En la simulación, la empresa pasaba por algunos baches, había mal ambiente laboral y la producción no iba como se esperaba.  

El mayor desacuerdo en la actividad fue sobre dos temas en particular: el primero, «poner en marcha una nueva línea de negocio» y el segundo «hablar con nuestro comercial, que estaba pensando en dejar la empresa, a pesar de que llevaba catorce años en ella». 

Uno de los candidatos, contrariamente a los demás, pensaba que la cuestión de la línea de negocio era más importante que tratar con el comercial. Yo sentí cierta indignación, ya que creí que la cuestión era de lo más clara.  

– Crear una nueva línea de negocio cuando la que tienes en marcha no te va bien, es como si tienes una cafetería donde tu café es mediocre y decides un día ponerte a vender Smoothies – argumenté. – Además tu comercial, si abandona la empresa, no se va a ir a su casa, se irá a la competencia.  

– Yo sólo pienso en mi empresa – contestó -.  

– Y ¿qué te crees que es tu empresa? – insistí -. La empresa la hacen las personas. Tus empleados y tus clientes. 

A pesar de mis argumentos, se nos acabó el tiempo sin poder llegar a un acuerdo.  

Cuando terminó la prueba una de las entrevistadoras dijo:  

– Que sepáis que acabáis de perder a vuestro comercial. Ya que, si ha decidido hablar con vosotros, seguramente ya tenga una oferta de otra empresa. Y le acabáis de enviar el mensaje de que él no es importante para vosotros.  

Lo que ocurrió en esa entrevista me hizo pensar. De todos los candidatos, el que más estudios tenía (una carrera y dos másteres) era el que menos entendía sobre la realidad de una empresa. Era joven y se había pasado la vida estudiando, así que no había tenido ninguna relación laboral. Es decir, mucha teoría y poca práctica.  

Me resultó curioso que, precisamente varios de mis colegas de universidad a los que también les tocó trabajar mientras estudiaban, se mostrasen inseguros al terminar la carrera, porque “no tenían experiencia”, y eran mayores que sus compañeros de clase. Pareciera que trabajar a la vez que se estudia fuese una desventaja en el mundo laboral, cuando debería ser al contrario.  

Por tanto, creí que este blog podría insuflar un poco de confianza a esas personas que poseen más práctica que teoría, y aportar algunos ejemplos prácticos a estudiosos que no han podido aplicar sus supuestos. 

Por otra parte, me he encontrado a menudo compañeros de trabajo que se cuestionan constantemente acciones de la empresa, o cometen grandes errores en sus actuaciones, por no conocer el trasfondo de cómo funcionan las cosas o por qué se hacen.  

Siento que mi carrera me ha dado un prisma diferente con el que ver el mundo. Espero que, gracias a este blog, vosotros también podáis echar un vistazo a través de él.  

Taylor Sastre.

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