¿Crees que la experiencia de tener hijos ayuda a crecer profesionalmente? ¿Dirías que tu madre es resolutiva?
Ser madre es una gran experiencia vital, y aporta muchas tablas que se pueden aplicar en el ámbito laboral.
Una historia real: Como cada mañana, una camarera llega a su puesto de trabajo donde dos de sus compañeros que ya están allí parecen agobiados. A su apremio habitual del desayuno se ha añadido una preocupación, pues no localizan el tapón del lavavajillas y no pueden hacer uso de él. «¿Se te ocurre dónde puede estar?» – preguntan. Y ella, como buena gallega, responde con otra pregunta: «¿Dónde está la bandeja del lavavajillas?» Para ellos eso es irrelevante, pero ella insiste. Y efectivamente, el tapón resultó estar en la bandeja.

Este es un claro ejemplo de una situación donde una madre diría «A que voy yo y lo encuentro».
Y no se trata de un superpoder, sino de utilizar la lógica y la explicación más sencilla. Dejar la bandeja encima del lavavajillas y el tapón dentro de ella es un acto muy habitual en hostelería al terminar la jornada. Así que buscar ahí primero era la opción más sensata.
Buscar la solución más simple por ser la más probable es un razonamiento que se conoce como La navaja de Ockham. Y curiosamente esta forma de resolver las situaciones es muy común para una madre.
«En igualdad de condiciones, la explicación más simple suele ser la más probable».
Guillermo de Ockham
Así que si en tu plantilla tienes a una madre, ¡enhorabuena!, eso te da puntos extra de talento.
Las madres son prácticas y resolutivas. No se complican, ya bastantes cosas complicadas tienen en su vida como para enrevesarlo todo todavía más. Así que agradecen la simplicidad y se les da bien relativizar.
Si le preguntas a una madre qué hay para comer te dirá: «comida», si te caes y te raspas las rodillas, las sacudirá y dirá «eso no es nada». Y si te regaña y lloras oirás: «deja de llorar, o vas a llorar por algo».
Suelen evitar los dramas, y afrontan las situaciones con entereza.
Una madre posee una gran capacidad de gestionar el estrés. No se asusta ante las adversidades y está acostumbrada a los berrinches, a las travesuras y a los imprevistos. Una empleada que es madre no se amedrentará ante un cliente conflictivo.
Su resistencia y actitud son admirables. Da igual lo desquiciada que pueda acabar a causa de sus hijos, o que el bebé no la haya dejado dormir en seis meses, que cuando te habla de peques lo que trasmite es puro amor.

Se suele bromear sobre que las madres tienen superpoderes, que tienen la capacidad de leerte la mente, que saben cuándo mientes y que encuentran cualquier cosa que hayas perdido. Pero el truco detrás de esta magia es lo bien que te conocen. Te han visto crecer, día tras día, te conocen mejor que tú a ti mismo, por eso perciben cuándo no eres sincero, y saben dónde sueles dejar las cosas cuando no las localizas.
Las madres son como detectives, saben dónde estaba colocada cada cosa y notan cuándo has tenido visita o si has montado una fiesta en casa.
Como ya he mencionado, ser jefe es como ser padre, y ser jefa es como ser madre. Un jefe/a-madre conoce muy bien a su equipo, sus debilidades y fortalezas. Sabe qué esperar de cada uno y discierne qué exigirles para sacar lo mejor de ellos.
Un ejecutivo-madre domina su puesto de trabajo, su negocio y su entorno. Probablemente sea una persona que ha empezado desde un puesto base para luego ir ascendiendo. Lleva años en la empresa, se conoce todos los procedimientos y seguramente algunas de las trampas del sistema también.
Su gran experiencia le ha dado la capacidad de tomar mejores decisiones y más rápidamente.

Asimismo, siempre está preparada para lo que venga. No verás a una madre que salga con sus hijos y no lleve pañuelos de papel, toallitas húmedas, agua, algo para merendar, etc.
Comprende también la importancia de aprender de sus errores y se deja aconsejar. Si ha cometido el error de dar una Coca-Cola a su hijo antes de dormir, no volverá a suceder. Se vuelve más profesional a cada paso.
«Creo que los niños son como tortitas. Arruinas un poco el primero, y te vuelves mejor en ello la segunda vez».
Kelly Ripa
Un responsable que ejerce de madre sabe liderar. Todos queremos a mamá, sabemos que es exigente pero entendemos que lo que hace es por nuestro bien. Una buena madre conoce la importancia de delegar. Aunque los demás puedan creer que un niño es demasiado pequeño para tener obligaciones, ella sabe identificar qué tareas pueden acometer sus hijos según su edad, y entiende que repartir las responsabilidades es importante para que un equipo funcione.
Asimismo, nuestras madres y padres son los que nos transmiten los valores, y nos enseñan a respetarnos unos a otros.
Por otro lado, cuando diriges un equipo has de tener clara la diferencia entre ‘culpable’ y ‘responsable’, y una madre ya sabe lo que es hacerse responsable de la metedura de pata de sus hijos.

Las madres son unas auténticas malabaristas cuando se trata de gestionar el tiempo. Pueden tener un empleo, ocuparse de las tareas domésticas y llevar a sus hijos a todas las actividades extraescolares, en horarios diferentes según la edad; e incluso acudir a los partidos de fútbol los fines de semana.
Las madres son creativas. Cuando se trata de ayudar con algún trabajo del colegio, crear un disfraz con materiales caseros, o simplemente organizar una fiesta de cumpleaños temática, son de lo más imaginativas. Disponer de esa creatividad es muy ventajoso a la hora de resolver problemas, ya que aporta cierto pensamiento lateral.
También tienen buenas capacidades comunicativas. Seguro que sabes de lo que hablo si alguna vez te has encontrado con una mujer y su bebé manteniendo una conversación que solo ellos entienden. Es capaz de hablar con sus niños sobre qué dinosaurio mola más, con un adulto sobre la gestión de un negocio, o sobre las cuestionables condiciones laborales del Crustáceo Crujiente.
Y disponen además de una gran inteligencia emocional. Se conocen muy bien a sí mismas pues han tenido que pasar por grandes cambios hormonales en su embarazo, por tanto, reconocen y comprenden bien sus emociones. Y a su vez han soportado todo tipo de cambios en sus hijos mientras crecían.
En resumen, muchas de las cualidades que todo reclutador busca en un candidato, una madre ya las trae de serie. Así que si quieres en tu equipo a una persona implicada, pragmática y resolutiva, contrata a una madre.
(Dedicado a mi hermana: jefa y madre)
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Muy linda la historia