La maniobra de Peter

La maniobra de Peter
La maniobra de Peter

Como parte de su cultura empresarial, en cualquier organización te encontrarás con una serie de normas, procedimientos o políticas de empresa. Lo ideal es que, cuando te incorporas a un puesto de trabajo, te expliquen en qué consisten todas estas pautas, como parte de tu formación; pero, aunque no sea así, te las irás encontrando en tu día a día, y acabarás por tener claras las más esenciales al menos.  

Una empresa joven, sobre todo si es pequeña, tendrá pocas normas; pero a medida que pasa el tiempo, y si va creciendo en empleados, seguramente establezca más. A lo largo del tiempo pueden darse situaciones que no se habían predicho y que necesiten ser reguladas para que no vuelvan a ocurrir.  

De igual modo, si vives en casa de tus padres puede haber ciertas directrices, por el contrario, cuando por fin te independizas no hay ninguna, y en principio todo parece ir bien. Sin embargo, cuantas más personas haya en tu casa, más evidente se hará que se necesita algún tipo de normativa. Para empezar, se podría llegar al acuerdo de que la noche previa a un examen no se permita hacer una fiesta en casa.

«Donde no hay ley, no hay libertad».

John Locke 

Cuando llegamos a una empresa ya consolidada nos encontramos con las reglas establecidas y, aunque de algunas podamos intuirlo, la mayoría de las veces no sabemos cómo han surgido; no obstante, las acatamos igual. 

No comprender a qué se debe una ordenanza puede provocar que sea más probable que se incumpla, pero que una norma te parezca irrelevante, no debería ser un criterio para no cumplirla, ya que la mayoría están para velar por nuestra seguridad y la de los clientes.

Hacer un uso correcto de los EPIs (Equipos de Protección Individual) y no obstaculizar las salidas de emergencia son dos ejemplos básicos de seguridad de cualquier empresa. En este caso, es fácil deducir por qué son importantes estas medidas.

Para poder comprender la postura de la empresa en otros aspectos quizás necesitemos indagar un poco más.

En uno de mis empleos queríamos hacer una exposición especial colocando una secadora sobre una lavadora, como muchos tienen en sus casas, sin embargo, la compañía no lo permitía. Hacía años, una estructura similar se había caído y había hecho daño a alguien, y desde entonces habían prohibido tal montaje en cualquier tienda.

Las leyes suelen surgir por una necesidad de regulación, pero sobre todo por un antecedente

En un restaurante que conozco, buscando gente para la temporada de verano, contrataron a un ayudante de camarero que, aunque duraría sólo un día en el puesto, acabaría siendo recordado para siempre.  

Su función para comenzar era simplemente sacar platos de comida y llevarlos a las mesas correspondientes. En uno de esos viajes de la cocina al comedor se llevó una paella y la dejó en la que él creía que era la mesa 2. No sólo era la mesa equivocada, si no que no había nadie sentado en ella. Así que la paella descansó allí solitaria hasta que su dueño indagó sobre la tardanza de su plato y los demás se dieron cuenta de lo que había sucedido. 

La anécdota se contó divertida a toda la plantilla, y aunque este individuo, al que llamaremos Peter, sólo trabajó un día en ese restaurante, desde entonces se le recuerda. Y si a cualquiera se le ocurre el hecho poco habitual de dejar un plato en una mesa vacía, a esta acción se le llama “hacer un Peter”.  

Igual que en esta anécdota, a lo largo de la historia de una empresa surgirán situaciones que sentarán un precedente. Con la creación de leyes y normativas buscamos que dichas circunstancias no se repitan.  

Cuando una ley tiene nombre propio hace que con sólo nombrarla ya podamos recordar por qué es tan importante.  

Como muestra, la ‘Ley Brady’, para la compra de armas de fuego en EEUU, surgió después de que James Brady resultara herido en el intento de asesinato de Ronald Reagan; la ‘Ley Turing’, se creó en honor a ‘Alan Turing’, matemático condenado por homosexualidad en Reino Unido; y también están La ‘Ley Magnitsky’ en Rusia o la ‘Ley Volstead’, conocida como ‘Ley Seca’.

Fuente: www.the-sun.com

Un caso de política de empresa podría ser la prohibición de que trabajen juntas dos personas que tengan una relación sentimental. Es muy probable que estas políticas surjan porque se han dado problemas en el pasado. Para empezar, si uno de los dos es el jefe de otro, puede haber un conflicto de intereses. Por otro lado, al estar juntos, desearán hacer coincidir sus vacaciones y días libres; en este caso quizás se decida hacer una excepción si trabajan en departamentos diferentes. Y lo más conflictivo de todo este asunto suele ser cuando las parejas dejan de serlo y sea posible que trasladen sus problemas al ámbito laboral.

Ejemplos de procedimientos te encontrarás sobre todo en empresas grandes. Algunos de los más importantes son los procedimientos para inventarios. Están diseñados para que éstos sean eficientes y que no se cometan equivocaciones o fraudes. 

Y una muestra de normativa de empresa sería que a un empleado de la caja no le esté permitido dar cambio, o que al cobrar esté obligado a marcar la cantidad recibida y no hacer cuentas de cabeza. Con esto se pretende eliminar los errores en los conteos de caja.

«Los procedimientos son como los cimientos de un edificio; si son sólidos, todo lo que se construya sobre ellos será estable y duradero».

Peter Drucker 

Otras razones de dar importancia a algunos procedimientos podrían ser: para mantener la imagen, la ventaja competitiva o una característica diferenciadora de la empresa. 

En un hotel de lujo, por ejemplo, muchas de sus directrices podrían estar enfocadas al mantenimiento de la discreción. Cuando sus potenciales clientes son personalidades conocidas, la discreción podría ser la razón por la que le escogen frente a su competencia.  

Pero ¿alguna vez, alguno de los procedimientos o normas de tu empresa te han parecido absurdos o innecesarios?  

Existen varias leyes en el mundo, que podrían parecernos disparatadas, pero todas surgieron por una razón. 

«¿Tienes planeado visitar las Cinque Terre en Italia? Lamentamos anunciarte que tendrás que dejar tus chanclas en la maleta, ya que estas están prohibidas. ¿Y por qué? Pues porque este tipo de calzado causó en el pasado demasiados accidentes en los famosos acantilados de esta región. (…) 
En Singapur está prohibido mascar chicle desde 1992. (…) Hace años, un chicle bloqueó un mecanismo del metro de la ciudad, impidiendo su correcto funcionamiento». 

Adrián Pereira – www.hosteltur.com

Y otras, aunque estén todavía vigentes, nos resultan totalmente absurdas porque el motivo por el que surgieron ya está obsoleto.

«En la localidad francesa de Sarpourenx nadie podía morir dentro de las murallas de la ciudad salvo si había comprado previamente una parcela en el cementerio local. (…) el cementerio estaba completamente desbordado, (…) cualquier persona que no tuviera un lugar para ser enterrado tenía, literalmente, «prohibido morir en la parroquia»». 

Carmen Macías – www.elconfidencial.com 

Quizás cuando se crearon las normas y procedimientos de tu empresa tuvieran sentido, pero ¿lo siguen teniendo?  

Existe un relato que se suele usar para ilustrar el comportamiento de quien, en una empresa, en lugar de cuestionarse las cosas, simplemente manifiesta: «Siempre se ha hecho así».  

En un experimento se sitúan a varios monos en una jaula. Junto a ellos hay una escalera, y al final de ésta unos plátanos. Los monos intentan alcanzar la comida, pero cada vez que uno se sube a la escalera para coger un plátano, los demás son rociados con agua fría. Así que los monos terminan por golpear a cualquiera que se le ocurra escalar, hasta que ya ninguno lo intenta.  

Tiempo después, se reemplaza a uno de los monos por otro diferente que, desconociendo las consecuencias, intenta alcanzar los plátanos y finalmente acaba golpeado también. Uno por uno se va sustituyendo a todos los monos hasta que no queda ninguno de los originales. Y todos los monos nuevos evitan la escalera para no ser golpeados, aunque no sepan la razón por la que deben golpear al que lo intente.

Fuente: peakd.com

Las políticas deberían ser revisadas a menudo para comprobar si siguen siendo relevantes y eficaces. 

Que no te de miedo preguntar por qué se hacen las cosas. Quizás obtengas una respuesta satisfactoria, o quizás hagas que los demás se cuestionen también si lo que se está haciendo es pertinente.  

La empresa es un organismo vivo, en constante cambio.  

Continuamente se darán situaciones nuevas que requieran de nuevas directrices. Surgirán normas que antes no eran necesarias porque no existía el motivo de su regulación. Pues hace 20 años no era necesario un control sobre el uso del móvil en el colegio, y habría sido imposible redactar leyes sobre la Inteligencia Artificial.  

La cultura empresarial es como la cultura de un país, con sus propias normas, tradiciones, expresiones… Los acontecimientos irrelevantes pasan sin más, pero los que destacan se quedan en la historia de una institución.  

Conociendo las políticas de tu empresa podrás entender mejor cuál es su historia, así como su misión, visión, principios y valores. Te invito a indagar un poco y, sobre todo si la empresa es pequeña, quizás puedas charlar de tú a tú con el dueño sobre cómo surgieron ciertas normas y te cuente alguna anécdota con nombre propio. 

Taylor Sastre.

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2 comentarios

  1. Gracias J. Luis por tu comentario. No, no doy charlas. Pero puedes suscribirte a mi página para enterarte de cada nueva publicación, o seguirme en redes sociales. Al final de la página lo encontrarás.

  2. J. Luis

    Si! Muy cierto…. Aquí es como la legislación en cualquier sociedad… el hecho de conocer la ley no te exime de ella.
    Y lo importante, conocer el motivo de esa ley también te previene de accidentes.
    Muy buen aporte, buen material!!
    Por curiosidad, también impartes charlas/capacitaciones en empresas???

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