La utilidad del ocio

La utilidad del ocio
La utilidad del ocio

¿Qué parte de tu tiempo dedicas al trabajo y qué parte al ocio? ¿Estás contento con esa proporción? 

Seguro que todos escogeríais tener más tiempo de ocio, pero ¿estaríais dispuestos a renunciar a parte de vuestro sueldo por ello? Siendo así la cosa podría cambiar. 

En nuestro día a día tenemos que estar constantemente tomando decisiones. Cuando nuestros recursos son limitados, no podemos tenerlo todo, así que debemos escoger entre una cosa u otra.   

En microeconomía se estudian estas dicotomías con las curvas de indiferencia.

Fuente: okpedia.es

La curva de indiferencia es una representación gráfica de las preferencias de un consumidor entre dos bienes. 

Supongamos que me dicen que escoja entre una manzana y una tableta de chocolate. Es muy probable que escoja el chocolate; y no querría renunciar a él por menos de tres manzanas. Pero posiblemente me genere la misma satisfacción disponer de ocho manzanas que de dos chocolates. Y me será indiferente una cesta con cinco tabletas de chocolate y quince manzanas, que una con seis tabletas y veinte manzanas. Las distintas combinaciones de dos bienes que me generan la misma satisfacción/utilidad, se dice que están en la misma curva de indiferencia. Y a lo largo de esa curva, sea cual sea la combinación, mi satisfacción es la misma. A diferente curva, diferente nivel de utilidad. En cual nos situemos dependerá de nuestro presupuesto.

Utilizando el mismo razonamiento podremos representar nuestro nivel de utilidad al escoger entre horas de trabajo y horas de ocio. Con la particularidad de que, en este caso, el total de horas a repartir es limitado. El día solo tiene 24 horas. Si teóricamente dormimos 8, nos quedarían 16 para asignar entre jornada laboral y tiempo libre. Nuestra decisión de distribuirlas dependerá de la utilidad que nos aporte.  

Estaremos dispuestos a renunciar a horas de ocio e ir a trabajar si el salario de esas horas es más tentador que quedarse en casa. Sin embargo, la utilidad percibida de cada hora no será siempre la misma. Para empezar, depende de nuestro punto de partida. Si no tenemos ni para pagar el alquiler, las primeras horas de trabajo serán de gran utilidad porque necesitamos el dinero; pero si disponemos de ahorros o algún otro tipo de ingreso no nos parecerá tan imprescindible trabajar.  

Y si ya tenemos un empleo, añadir más horas de ocupación nos aportará más o menos según estén cubiertas nuestras necesidades.  

Fuente: economipedia.com

Por ejemplo, cuando tenemos sed, el primer vaso de agua nos aporta mucha satisfacción, el siguiente un poco menos. Y si ya hemos tomado dos litros de agua, tomar un vaso más quizás no nos satisfaga en absoluto.  

Cuando una persona tiene un trabajo de media jornada, en la mayoría de los casos, querrá conseguir llegar a la jornada completa. Pero cuando ya está a tiempo completo, las horas extras más que satisfacerle, quizás le desagraden.  

Por esta razón, las horas extra deben pagarse mejor que las horas ordinarias. Para que a una persona le tiente trabajar más horas de sus 40, debe haber un aliciente económico. Y, aun así, podría decir que no. 

El empresario debe tener presente que el dinero no motiva a todo el mundo por igual, pues las funciones de utilidad no son iguales para todos. Cada persona es diferente, y la utilidad que cada individuo percibe con respecto a su ocio es diferente.

Una persona que trabaja a media jornada quizás no quiera hacer más horas por muy bien que le paguen porque dedica el resto de su tiempo a estudiar, o a otra clase de proyectos personales. Para alguien que tiene una jornada completa, que está en una etapa de su vida en la que busca ahorrar mucho dinero y le da poca importancia a la diversión, las horas extra le reportarán una gran utilidad. Y para cualquiera que tenga holgura económica o que valore mucho el tiempo libre porque aprecia pasar ratos con sus amigos, familia…, o ir a surfear; muy pocas horas de trabajo le brindarán beneficio.

Podríamos pensar que un aumento de salario aumentaría la utilidad que cada persona le da a su empleo, pero puede ocurrir el efecto contrario. «Como ya gano lo suficiente, ¿por qué voy a trabajar más horas?» «Ahora que mi sueldo me lo permite, me gustaría viajar más».

«Cuando dos personas son igualmente competentes para trabajar, no lo dudes: elige a la que crees que harás más feliz».

(Jaume Gurt)

¿Qué tanto conoces la vida personal de tus empleados? ¿Cuántos de ellos tienen una afición? ¿Tienes claro cuáles de ellos y cuáles no valoran que los tengas en cuenta para las horas extra? 

El ocio es como el jamón ibérico y el trabajo como la mortadela. Si no tenemos dinero, nos comeremos más bocatas de mortadela; pero si las cosas nos van bien, nos permitiremos más veces escoger el jamón ibérico, y puede que incluso algún día uno de bellota.

Aunque siempre habrá el aficionado a la mortadela, que la escogerá siempre, aunque no tenga problemas para adquirir jamón.

Y es que, en definitiva, todos somos diferentes y nuestras preferencias también los son.

El trabajo de los líderes está en identificar esas diferencias entre sus trabajadores para (en la medida de lo posible) dirigir la carga de trabajo a quién más lo aprecie. Y asumir que, si un trabajador valora mucho más su ocio que su trabajo, poco podremos hacer para convencerle de que dedique más horas a la empresa. Por eso es muy importante conocer a tu plantilla, ya desde el reclutamiento.

«– Ferá mejor que finjaf eftar imprefionado – dijo la aldaba con locuacidad, no sin cierta dificultad debido al aro–. (…) Límpiate lof zapatof en el fuelo, que hoy el felpudo tiene el día libre».

(Terry Pratchett – Mort)

Por otro lado, este artículo también quiere invitar a la reflexión. ¿Tienes claro el nivel de utilidad que te aporta tu trabajo?  

Sabemos que (aunque no debería ser así) para la mayoría supone un tedio tener que ir a trabajar mañana y cualquiera se tomaría más de un día libre sin pensarlo. ¿Nos sería útil? Seguramente sí, pero ¿el siguiente? ¿Y el siguiente? ¿Y todos los demás?  

Escogemos trabajar porque nos aporta más utilidad que no tener un empleo. El trabajo es útil porque es un medio para conseguir un fin. Gracias a ese sueldo podemos comprar bienes que nos satisfacen. Aunque para la gente que ama su trabajo este ya es un fin en sí mismo.  

El caso es que debemos encontrar nuestro propio equilibrio y escoger una combinación entre empleo y ocio con la que nos sintamos cómodos, y no tiene porqué parecerse a la de nadie más.  

Taylor Sastre.

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